Gastón Fernando Deligne. Poetas Dominicanos. Parte 5

¡Ololoi!

Yo, que conservo con vista anodina,
cual si fuesen pasajes de China…

tú, prudencia, que hables muy quedo,
y te abstienes, zebrada de miedo;
tú, pereza, que el alma te dejas
en un plato de chatas lentejas;
tú, apatía, rendida en tu empeño
por el mal africano del sueño;
y ¡oh tú, laxo no importa! que aspiras
sin vigor, y mirando, no miras…

Él, de un temple felino y zorruno,
halagüeño y feroz todo en uno;
por aquel y el de allá y otros modos,
se hizo dueño de todo y de todos.

Y redujo sus varias acciones
a una sola esencial: ¡violaciones!
Los preceptos del código citas,
y las leyes sagradas no escritas,
la flor viva que el himen aureola
y el hogar y su honor… ¿qué no viola?…

Y pregona su orgullo inaudito,
que es mirar sus delitos, delito;
y que de ellos murmúrese y hable,
es delito más grande y notable;
y prepara y acota y advierte,
para tales delitos, la muerte.

Adulando aquel ídolo falso,
¡qué de veces irguióse el cadalso!
Y a nutrir su hemofagia larvada,
¡cuántas veces sinuó la emboscada!

Ante el lago de sangre humeante,
como ante una esperanza constante,
exclamaba la eterna justicia:
¡Ololoi! ¡Ololoi! (sea propicia)

Y la eterna Equidad, consternada,
ante el pliegue de alguna emboscada,
tras el golpe clamaba y el ay:
¡sea propicia!: ¡Ololoi! ¡Ololoi!

Y clamando, clamaban no en vano.
Ya aquel pueblo detesta al tirano;
y por más que indicándolo, actúe,
y por más que su estrella fluctúe,
augurando propincuos adioses,
no lo vio. ¡Lo impidieron los dioses!

Y por mucho que en gamas variables
-no prudentes, mas no refrenables-
estallasen los odios en coro,
-como estalla en tal templo sonoro
un insólito enjambre de toses-
no lo oyó. ¡Lo impidieron los dioses!

Y pasó, que la sangre vertida
con baldón de la ley y la vida,
trasponiendo el cadalso vetusto,
¡se cuajó… se cuajó… se hizo un busto!

Y pasó, que la ruin puñalada,
a traición o en la sombra vibrada,
con su mismo diabólico trazo
¡se alargó… se alargó… se hizo un brazo!
Cuyo extremo, terrífico lanza
un gesto de muda venganza.

Y la ingente maldad vampirina
de aquella alma zorruna y felina,
de aquel hombre de sangre y pecado,
vióse dentro del tubo argenado
de una maza que gira y que ruge.

¡Y ha caído el coloso al empuje
de un minuto y dos onzas de plomo!

Los que odiais la opresión, ¡ved ahí cómo!…
Si después no han de ver sus paisanos,
cual malaria de muertos pantanos,
otra peste brotar cual la suya,
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

Si soltada la Fuerza cautiva,
ha de hacer que resurja y reviva
lo estancado, lo hundido, lo inerte,
¡paz al muerto!, ¡loor a la Muerte!

Gastón Fernando Deligne fue un poeta y traductor dominicano. Nació el 23 de octubre de 1861 en Santo Domingo (República Dominicana) y se suicidó de un disparo en la cabeza el 18 de enero de 1913 en San Pedro de Macorís (República Dominicana). Sus padres fueron Gastón Deligne y Ángela Figueroa. Quedó huérfano, pero fue protegido por el sacerdote Francisco Javier Billini. Este le permitió hacer sus estudios en el colegio San Luis Gonzaga, hasta terminar el bachillerato.

Deligne se dedicó por completo al estudio y cultivo de las letras en sus horas libres. Logró un alto grado de perfección intelectual, y el dominio del idioma latín y de otras lenguas modernas. Era la figura más destacada del campo literario en su localidad. A su alrededor se formó un grupo literario que sufrió su marcada influencia. Muy pronto, la influencia de Gastón F. Deligne se hizo sentir en el resto del país y en otros países. Escribió en las principales publicaciones literarias que tuvo el país hasta esa fecha. Ejemplo: “Letras y Ciencias”; “La Revista Ilustrada”; “El Lápiz”, “”La Cuna de América”, en la ciudad de Santo Domingo: “El Cable”, “Prosa y Verso”, en San Pedro de Macorís. En Santiago, colaboró en “Cuba-Literaria”.

Deligne se suicidó el 18 de enero de 1913, atormentado por el sufrimiento que le producía la lepra, enfermedad que padecía. Con su producción se inicia una nueva época en el pensamiento literario dominicano. Su lenguaje era completamente nuevo. Nuevas imágenes literarias, más profundas ideas morales, filosóficas y sicológicas, le dieron un carácter de especial profundidad al estilo del poeta y escritor Deligne.

Gastón F. Deligne es el máximo representante de la llamada poesía sicológica en todas sus formas, pero especialmente en la de la sicología femenina, que muy bien desarrolla en sus composiciones. No participó en política ni ocupó cargos públicos, pero cultivó la poesía de tipo político con mucho éxito. Este tipo de poesía era tratada por Deligne desde un punto de vista filosófico y moral. La poesía política de este autor expresa la sicología o forma de sentir y pensar de los dominicanos.

Su obra “Ololoi” es la más importante de su poesía política. En ella se trata la lucha entre la libertad y la opresión, las cuales describe perfectamente en su brillante estilo. Es decir, describió con muy buenas imágenes a los dictadores, y al pueblo que busca su libertad. Esta doble descripción nos presenta el retrato moral del ambiente en que se desenvuelven las dictaduras. Sus poemas acerca de la sicología femenina son: “Angustias” y “Confidencias de Cristina”.

La creatividad y originalidad en Deligne son geniales. Siempre se empeñaba en buscar nuevas y mejores formas de expresión artística. A veces, por buscar un lenguaje muy original, sus escritos resultan un poco pesados. Pero no se le puede quitar el honor de ser uno de los poetas dominicanos más originales y la más importante figura literaria local de su tiempo.

Las obras en verso y en prosa de Deligne se hallan recogidas en varias publicaciones: “Soledad” (1887). “Galaripsos” (1908). “Romances de la Hispaniola” y “Páginas Olvidadas” (1944), edición realizada por el historiador Rodríguez Demorizi. En esta obra, se recoge toda la producción poética de Deligne hasta entonces no publicada, así como sus escritos en prosa.

Obras

  • Soledad (1887)
  • Galaripsos (1908)
  • Romances de la Hispaniola (1931)
  • Páginas olvidadas (1944)
  • Soledad y poemas dispersos (obras completas 1, Fundación Corripio, 1996).

Poemas

  • Angustias
  • Aniquilamiento
  • Arriba el Pabellón
  • De la selva
  • En el botado
  • Entremés olímpico
  • Esbozo típico
  • Incendio
  • Las sanjuaneras
  • Los galaripsos
  • Mairení
  • ¡Ololoi!
  • Subjetiva
  • Romances
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